Dani y Julia nos conocimos en 2024 viviendo juntas en Buenos Aires, en un departamento en San Cristóbal donde compartimos durante ocho meses, sin antes habernos conocido salvo por un par de videollamadas y mensajes por WhatsApp. Ambas somos buenas habladoras. Entre nuestras muchas conversaciones, charlamos con frecuencia sobre nuestras formas de experimentar la migración; sobre el contraste entre nuestros pequeños lugares de origen con la gran ciudad, y cómo sus paisajes, sus relieves, colores y sonidos nos parecían ahora distantes. Nos vinculaba la nostalgia de haber crecido a la orilla del agua y ahora no tenerla, en esta ciudad que da la espalda al río y donde rara vez vemos el cielo abierto.
Cuando nos despedimos al finalizar el año, sabiendo que en 2025 ya no viviríamos juntas, nos propusimos una misión compartida: que cuando ambas partiéramos rumbo a visitar a nuestras familias para las fiestas, y teniendo extendida la invitación para participar en el Festival Tsonami, llevaríamos adelante un experimento para seguir conectadas a la distancia, en sincronía. Así surgió esta práctica que titulamos Horizontes paralelos.
Horizontes paralelos es un ejercicio de observación profunda y atenta del ocaso, realizada de manera coordinada entre dos geografías distantes: la orilla del río Paraná en Corrientes (Argentina) y el mar interior del archipiélago de Chiloé (Chile).
La experiencia se concibe como una práctica de escucha situada, que se expande al vincularse con lo visual, lo atmosférico y lo afectivo, configurando un campo perceptivo atravesado por el contexto.
Durante siete días, a partir del solsticio de verano, registramos el ocaso y sus variaciones sensibles y atmosféricas, bajo la premisa de que nuestros cuerpos son el primer instrumento de medición.
Cada día observamos y registramos parámetros meteorológicos y ambientales como la humedad, temperatura, nubosidad, velocidad del viento y corrientes o nivel del mar, los cuales quedaron apuntados en una bitácora junto al registro de parámetros sensoriales, como la escala cromática y sonora del acontecimiento o el índice de espejado entre el cielo y el agua.
Además, incorporamos un Índice de Suspirabilidad como una forma poética de registrar la atmósfera de las emociones que surgen en ciertos momentos de la contemplación. El suspiro es la señal precisa de una intensidad perceptiva. Este índice nació de las conversaciones que sosteníamos mientras vivíamos juntas en Buenos Aires, teñidas por la nostalgia y la añoranza del paisaje al que nos vinculábamos afectivamente. Un suspiro se vuelve real cuando ya ha ocurrido: es una respuesta inconsciente y extremadamente sensible donde cuerpo y memoria se entrelazan –en este caso– con el paisaje. Esta emotividad, que podría parecer arbitraria, revela una conexión con el entorno que trasciende la corporalidad; se trata de una conexión atmosférica.
Concluido el ejercicio, nos reencontramos en Valparaíso el martes 14 de enero, sin haber vuelto a leer nuestras bitácoras, ni completado la planilla que nos inventamos para comparar datos del clima, ni visto lo que la otra registró en sus ocasos.
Ya reunidas, y habiendo charlado otro tanto para ponernos al día, la tarea inicial fue transcribir en un solo texto todas nuestras anotaciones respetando el orden cronológico. Lo demás fue pura intuición: espontáneamente comenzamos a leer las notas de nuestras bitácoras como si nos narráramos mutuamente los acontecimientos en tiempo real, alternando las voces. De manera inesperada, el contenido fue hilándose hasta llevarnos a leer al unísono el registro de un día que, para ambas, tenía una connotación especial. Invertimos luego el orden de las voces, de modo que el ciclo concluyera allí donde había comenzado. Hicimos la lectura completa una única vez. Por momentos la voz se nos quebraba y corrió más de alguna lágrima.
Decidimos que no era algo para practicar y nos encomendamos a esa misma emoción para leer en vivo.
El sábado 18 de enero de 2025 compartimos nuestros Horizontes paralelos en formato de lectura performática en los Diálogos Atmosféricos: Horizontes y atmósferas, en el XVIII Festival Internacional de Arte Sonoro Tsonami, en el Parque Cultural de Valparaíso.
Con plena atención de la audiencia, nos quedamos con la sensación de habernos visto expuestas, vulnerables, al compartir emociones de intimidad profunda. Quienes asistieron nos regalaron sus suspiros, haciéndonos ver que esa emotividad era, justamente, la atmósfera que tanto queríamos relevar.
Durante la residencia en el Festival Tsonami desarrollamos además un dispositivo para compartir esta experiencia con otrxs. Puedes descargar la Guia para observar el ocaso aquí.
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DÍA 1 – 21 DE DICIEMBRE
Vuelo Buenos Aires / Corrientes
El contorno de arena de las orillas desde acá arriba.
Las formas de los brazos del río.
Me gusta ver la sombra de las nubes
Puedo ver perfectamente los rayos del sol atravesarlas
Apomponadas, arremolinadas. Blancas y grises: una capa de merengue.
17:23
Casi nunca el avión pasa por este lado del Chaco, veo Corrientes resplandeciente.
Hace una curva bien cerrada y me quedo casi de frente al sol,
que tiñe de dorado la mano que escribe.
Los esteritos, abajo, son espejos.
18:50hs
“Queridos pasajeros, hemos iniciado el descenso hacia la Ciudad de Corrientes
donde la temperatura es de 32°”
Veo el atardecer desde el auto, entrando a la ciudad.
El cielo, bastante terroso.
Corre viento y se descubre de nubes.
Me cuentan que todavía no están cantando las chicharras.
***
Península de los Pescadores
Graznidos y cantos de aves marinas. Pilpilenes, zarapitos, chelles, gaviotas y tiuques. Cuando se esconde el sol se acercan silenciosos a la orilla. La marea está bajando y picotean pequeños insectos de mar hundiendo sus picos en la arena.
En el horizonte, por sobre las colinas, el sol se escondió a las 21:04 pm.
El viento es suave. Agita muy poco la superficie del mar, y por lo tanto, su color es el color del cielo: azul hacia el oeste y casi blanco hacia el este.
Mientras se esconde el sol se comenzaron a generar unas nubes muy delgadas y alargadas. Parecen velos. Significa que va a llover.
Humedad: 65%
Temperatura: 12°C
Velocidad del viento: 2 nudos, dirección: 104° Real
Estado de la marea. Bajando, 3.4 mts sobre el nivel de la marea más baja.
Índice de suspirabilidad: Apto para la contemplación. Recomendación: Se requiere abrigo.
Al dejar la playa me encuentro con un hombre sentado observando el nado de una Tonina. Un delfín austral.
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DÍA 2 – 22 DE DICIEMBRE
Playa Islas Malvinas II, Corrientes Capital
19:00hs – 29° que se sienten como 36.
Hay un recambio de gente a esta hora.
Del lado del sol no hay nubes.
19:07
El sol se está acuclillando en el puente.
Pasan los camiones y lo tapan un par de segundos.
Me arrimo a la orilla,
escucho las olas
que dejan las lanchas al pasar,
cumbia en parlantito, gritos de niñxs.
La campanita de un vendedor de churros o helados, arriba, en la costanera.
19:22
El resplandor es enceguecedor. Un perro ladra.
“Chipá mbocá chipáaaa”
Tengo algunos flashbacks de este año.
19:38 – 28°
Desde que el sol pasó debajo del puente
siento que la temperatura bajó al menos 4°.
Se despejó casi por completo el cielo.
19:40
Me gusta cómo tiñe la piel este momento. Las dos estamos doradas.
La colo dice “Por qué es todo tan fuerte, ¿por qué tiene que ser tan fuerte? y a la vez se sobrevive”
19:51 – Temperatura 28° – Humedad 55%.
Se encienden las chicharras.
Aparecieron unas nubecitas que colorean todo lo demás.
20:00hs
Ahora el cielo se está poniendo violeta y azul con una franja amarronada/ocre/azulada.
Irreproducible en foto.
La amiga de la colo dice “Me encanta esta luz, parece de película”
El reflejo en el río es violeta con destellos amarillos
y se espeja el puente con bastante nitidez.
La colo dice “Ahí se va poniendo más intenso, más intenso, más intenso,
hasta que se oscurece todo”
La gente se va.
Sacaron las boyas hace un rato.
Todo el espectáculo duró más de una hora.
***
Península de los Pescadores, Nercón, Castro, Archipiélago de Chiloé
Es evidente que hoy hay más viento que ayer. Me duelen los oídos. Tengo frío en las manos. La grabadora se satura con el registro de las ráfagas.
Las gaviotas ya no están en la orilla picoteando la arena, sino que mar adentro volando dispersas. Tampoco están las otras aves. Sólo dos gaviotas de las grandes subiendo y bajando para lanzar choritos contra las piedras y así romper su concha para alimentarse.
El viento se lleva los sonidos, y a las aves.
Es el viento el que agita la superficie del mar, por lo tanto, el nivel de espejado es muy bajo, de un color gris y homogéneo.
Pasó una bandada de zarapitos y una pareja de pilpilenes sobre la bahía para refugiarse en unos árboles.
Temperatura: 13°C
Humedad: 75%
Nubosidad: 98%
La duración del ocaso parece eterna. Como está prácticamente nublado, no logré ver el sol. Parece que hay la misma cantidad de luz cuando llegué a las 20:57 que ahora, a las 21:42.
Mi papá dice que cuando el cielo está colorado y nuboso al atardecer en dirección opuesta al ocaso, entonces “el sol está mirando hacia atrás”. Significa que el clima va a cambiar.
Hoy estuvo lloviendo, tal y como lo dijeron las nubes ayer. Aún se ven nubes oscuras que cargan agua sobre las colinas en la Península de Rilán, y también por allá en Rauco, al otro lado del mar.
Estado de la marea: bajando, 3,9 mts sobre el nivel más bajo.
Velocidad: 0,3 m/h
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DÍA 3 – 23 DE DICIEMBRE
Maia me regala un poema de Franco Rivero:
Añandu
elijo el río / el día en que baja / la creciente
la orilla cristalina
el oro del fondo / que el sol / descubre
pero no reniego / del agua turbia
la vista no me omite / más
el fondo tranquilo / la corriente
lo que se sabe / del río
no es así
es ritmo
no paisaje
cierro los ojos
dejo que esta agua / me tome los pies
no moja distinto
no voy / a distinguirla
***
Península de Nercón
El sol se pone sobre la colina entre las 21:07 y las 21:13. Pero antes de eso, el brillo de su reflejo atraviesa la pequeña bahía y llega hasta la orilla de mis pies.
Estamos sentados sobre la hierba en altura. Unos 2 metros sobre el nivel de la playa, en medio de un pequeño bosquecito donde nos alumbra el reflejo del sol en el agua.
El mar parece estar quieto. Casi en su nivel más alto. 4,2 m sobre la marea más baja.
El horizonte se puso de color morado y amarillo por detrás de la colina Está casi despejado
La percepción no humana es baja. Sólo piedras. Por eso no hay aves en la orilla, y las olas, aunque pequeñas, se oyen un poco más alto.
Aquí no hay álamos como ayer. Los pinos no suenan con el viento.
Cuando llegamos a las 20:55 venía llegando por el canal la barcaza que vi en el primer día de observación. Su bocina se escuchaba muy clara. En esta ocasión, el viento trae todos los sonidos.
Sigue soplando de sur. Habrá buen clima.
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DÍA 4 – 24 DE DICIEMBRE
Playa Islas Malvinas, Corrientes Capital

Nubes bajas claras.
Nubes medias grises.
Hoy el río se mueve por el viento.
No hay embarcaciones.
Casi no hay gente en la playa.
Pocos vehículos sobre el puente.
Pajaritos.
El sol se oculta detrás de un manto de nubes grises.
Está fresco.
Blas dice “allá abajo, esos rosas que caen, del universo lapachero esas nubes rosas”
La verdad que si, es irregistrable.
19:49
Se encienden las chicharras
20:02
22° – 76% de humedad – viento: 14 km/h
Alto índice de suspirabilidad.
El río está un poco movido.
Se encienden las luminarias de la costanera.
Toda la gente saca fotos.
Tres suspiros hasta ahora.
Abajo naranja fluo. Arriba merengue gris.
***
Casa de mis padres, Gamboa, Castro
Hoy observo el ocaso lejos de la orilla del mar.
A las 20:20 el último rayo de sol entra por mi ventana.
Temperatura 14,3°C
Velocidad del viento: 3 nudos, dirección 213° real
El mar se ve muy quieto a la distancia.
Nos toca ver el ocaso de espaldas. El ocaso es abrupto. Se torna frío rápidamente. Salen los insectos. Se escuchan las aves de jardín.
22:00 hrs aún está de día.
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DÍA 5 – 25 DE DICIEMBRE
Estoy sola en la Punta San Sebastián
19:45
25° – 44% de humedad – viento: 18 km/h
Se encienden las chicharras y los adornos navideños.
Toda la gente saca fotos.
El cielo está despejado
y la costanera poblada de paseantes y pescadores.
Desde acá el agua se ve bien distinta.
Se forman figuras, se ven peces saltar y aves buscarlos.
Embarcaciones.
Veo la primera estrellita.
No tengo la paciencia del pescador.
Camino hacia la próxima punta.
Autos y motos enmascaran sonidos de bichos.
Hoy es un degradé constante, sin interrupción.
De oeste a este (casi) todos los colores del espectro.
De naranja a amarillo a rosado a violeta a azul a turquesa a ocre.
Para suspirar necesito estar sola, o bien acompañada.
Ahora mismo no me es posible abstraerme
de los niñxs jugando, subiendo las escaleras.
Un yate que cruza.
Se descorcha una sidra.
El sonido del agua rompiendo en la escalinata.
Suspiro a las 20:26, con dificultad.
Los bichos se pegan a las luminarias led blancas.
25° – Alguien dice que hace frío y pide un saco.
***
Cucao
Cucao es una playa con cerca de 30 kilómetros de extensión.
El viento sopla fuerte desde el sur, pero tenemos quizás la temperatura más alta hasta ahora. Hay una alerta en el Archipiélago por las altas temperaturas y posibles incendios forestales.
Temperatura: 12,2°C
Velocidad del viento: 9 nudos, dirección 211° real
Está nublado. No hay viento en la orilla del mar, entonces pareciera que estamos en un espacio “vacío”. Se siente sordo, pesado, como si tuviéramos varias atmósferas encima.
A lo lejos se escucha un estruendo constante, como una tormenta eléctrica. Un trueno largo y lejano. Es el mar abierto y salvaje que revienta lejos de la orilla. Mi papá dice que es un “bajo”, un banco de arena en el fondo del mar donde habitan las machas.
La marea está subiendo.
Al lado hay una familia entera que lleva días acampando en la playa. Pescan corvinas mar adentro con unas cañas enormes cuando la marea sube.
En el horizonte, lejos, más allá de la nubosidad, se ve un brillo sobre el mar. El sol se mueve rápidamente sobre las nubes.
Cerca se oye el sonido de las pequeñas olas que llegan a la orilla. Al fondo el estruendo lejano del oleaje reventando en el banco de arena. Un doble oleaje.
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DIA 6 – 26 DE DICIEMBRE
Península de Nercón
21:02 horas
Está muy nublado. Al parecer no tendremos ocaso el día de hoy.
Hay olor a mar. La marea ahora está bajando. Su ciclo ha cambiado y junto con ello el ciclo de la luna. Van de la mano.
Pájaros refugiándose del viento en la bahía. Pilpilenes, queltehues, zarapitos y gaviotines.
Temperatura 14,4°C
Velocidad del viento 5 nudos, Dirección 212° Real
Una mujer se mete en el agua para remover los sacos de alga pelillo que están flotando cerca de la orilla.
Lentamente las olas van alcanzando todo sobre la playa. Es una lentitud aparente. Si observamos con atención y dejamos una marca, vemos que el agua sube con rapidez. Como cuando éramos niñas y jugábamos a hacer carreras con la marea.
21:56 horas
En apenas unos minutos el color gris del cielo se tornó de color rojizo, naranja y morado, una vez que el sol se escondió detrás de las colinas. El cielo y las nubes se volvieron un espectáculo de color que pudimos ver hasta cerca de las 23:00 horas. De seguro va a llover el día de mañana o quizás hoy por la noche.
Mi mamá dice que le recuerda lo que hace algunos años vieron en el cielo, y llamaron la “Aurora Austral”.
Estado de la marea: Subiendo.
Altura: 3,5 mts sobre la marea más baja. Velocidad 0,7 m/h
Playa Arazaty, Corrientes Capital
19:15 – Estoy sola.
Bajando me doy cuenta de que el brillo del sol en el agua
se mueve con una, siempre te queda de frente.
Esta es la playa más concurrida, sucia y ruidosa.
Es también la que, para mi, mejor vista tiene.
Músicas que se mezclan con vendedores de chipá mbocá,
un beat medio trapero llega grave.
El cielo de nuevo despejado.
El sol está a pocos minutos de sentarse en el horizonte.
El agua está calma y en el parlantito de la familia que está al lado
suena suave un fanky brasilero.
Las pieles doradas.
“Es momento de la foto, no de la teta”, le dice la madre al hijo.
19:42
Todxs apuntan sus celulares. El reflejo del sol en el río se angosta.
19:47
El sol se sienta sobre el horizonte.
19:51 – El sol se oculta.
Música electrónica súper densa.
Los bañeros empiezan a sacar las boyas.
Unas nubes diagonales se develan.
Baja un poco la temperatura.
Las familias se visten y se van.
Se encienden las chicharras a lo lejos.
Este año (todavía) no hay humo.
19:58 – El cielo ocre.
La gente se retira masivamente.
Se encienden las luces de la playa y de los edificios altos enfrente, que ya son cuatro.
Esta música no me deja pensar.
El cielo sigue su degradé ocre y se ve la primera estrella.
20:07 – 26°
Más que de contemplación, este es un ejercicio de paciencia.
La música sale de un parlante de un poste. Se debilita la señal y se glitchea.
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DIA 7 – 27 DE DICIEMBRE
Península de Los Pescadores, Nercón, Castro, Archipiélago de Chiloé
09:30 horas inicia el espectáculo de coloración del cielo.
El día de hoy estuvo lloviendo y no hubo forma de ver el ocaso.
Temperatura: 14,3°C
Velocidad del viento: 4 nudos, 234° real
A las 22:00 horas el intenso color rojizo persiste en el horizonte a pesar de que ya se ven las lucecitas de las casas y los barcos a lo lejos en Rauco, al otro lado del mar.
Sólo de noche tenemos la certeza de que hay otras personas habitando al otro lado del mar. De día, especialmente si está soleado, sus construcciones se mimetizan con los colores de las islas.
El índice de espejado es muy alto, el mar se ha tornado colorado al igual que el cielo.
Índice de suspirabilidad: Apropiado para apreciar el espectáculo de coloración del cielo hasta el anochecer. El viento no sopla tan fuerte como en otras ocasiones. Se recomienda abrigo.
La presencia no humana sigue estando marcada por las aves de siempre. Pero esta vez logro divisar al Huairavo, también llamado “pájaro brujo”, que sólo vuela cuando sale para alimentarse después del ocaso. Por su gran tamaño y oscuro plumaje, se le atribuye el mito de “la voladora”, un ser mitológico femenino, mitad humano, mitad pájaro.
Estado de la marea: subiendo, 3,3 mts sobre el nivel más bajo del mar.
Velocidad: 0,8 m/h
***
Punta Mitre, Corrientes Capital
Me encuentro con Marina, mi pájaro brujo, en el Centro.
Vamos a Punta Mitre muy sobre la hora,
nos damos cuenta de que desde ese punto no se ve el sol ponerse.
Sentadas en una manta en el pasto frente a los barcos, no siento calor, ni frío, ni nada.
Ella tiene cualidades que no conozco en otras personas:
su profunda percepción de las profundidades.
La transición de la luz a la oscuridad se da en una charla sobre muertes recientes, enfermedades, formas de librarse de entidades, cristales,
formas de subsistencia, frustraciones, deseos.
La muerte del día se me figura tan fuertemente esta tarde: La muerte.
Marina siempre, siempre está atenta a todo y recupera recuerdos que yo no puedo.
También conjura en mí un estado de presencia.
Mientras el sol se derrite en el cielo,
los mosquitos hacen su aparición,
y las chicharras se encienden en ese instante en el que ya está comprobado.
Son días atípicos, de amable temperatura en Corrientes.
Dicen que los próximos se va a poner caliente.
Yo, que aun conservo esa forma de pensamiento mágico,
siento que es un regalo para MI.
El índice de suspirabilidad es cómo el último soplo de vida.
Cada vez que estoy por irme tengo la sensación
de que quizás no vuelva,
o de que cuando vuelva alguien faltará.
Julia Rossetti (Corrientes, Argentina, 1986) es artista, gestora y diseñadora. Lic. en Artes Visuales (UNNE) y Especialista en Arte Sonoro (UNTREF). Se desliza entre disciplinas para narrar historias personales y colectivas desde su lente emotropical. Dirigió Limbo, espacio independiente de arte contemporáneo en Corrientes (2012-2019). Coordinó exhibiciones y residencias en el Centro de Arte Sonoro – CASo (2021-2024). Co-curadora del festival ArteSo (Corrientes) y de la 3° Bienal de Escuchar de Buenos Aires. Forma parte del grupo de investigación y creación Espacios del Arte Sonoro (UNTREF).
Dani Vera (Osorno, Chile, 1987) es artista-investigadora y gestora cultural con base en el Archipiélago de Chiloé. Mg. en Arquitectura y Diseño (PUCV) y Mg. © en Artes Electrónicas (UNTREF). Su práctica se sitúa en la intersección entre arte, tecnología y pensamiento territorial, articulando metodologías de investigación-creación con procesos colaborativos y afectivos.
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